Pseudotriton ruber

Anfibios 26

Buenos días, y bienvenidos a una nueva publicación en nuestro espacio Hórreo Jurásico. Hoy, en este miércoles de anfibios, os traemos una especie de salamandra que es bastante probable que hayáis visto en las fotografías y, por su brillante colorido, quizá os haya llamado la atención. Hoy es el turno de la salamandra roja. Comenzamos.

Fuente: Wikipedia

Nombre: salamandra roja

Descripción: salamandra de tamaño medio que puede medir entre los 11-18 centímetros de longitud, con cola gruesa y corta, cuerpo arananjado con puntitos negros a lo lado del dorso. Ojos prominentes.

Distribución: se encuentra en el lado Atlántico de los Estados Unidos, pudiendo hallarse en Estados como Tennessee, Alabama, Georgia o Carolina del Sur y del Norte. Se encuentra amenazada en Nueva York e Indiana.

Hábitat: es posible hallarla en humedales, bosques húmedos, manantiales y arroyos.

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Terrario: debido a su estilo de vida semiacuático, necesitarán una parte seca y una zona acuática no demasiado profunda. Respiran a través de la piel debido a su carencia de pulmones, así la zona acuática puede ser un poco profunad. Unas dimensiones de 50x30x40 (largoxaltoxancho) son las medidas adecuadas para un ejemplar adulto, dedicando alrededor de una tercera parte a la zona terrestre. Podemos usar terrarios de vidrio, de PVC o de acrílico.

Iluminación: como la mayoría de anfibios, no exigen una luz muy fuerte. Al ser de hábitos crepusculares y vivir gran parte de su vida enterrada en el barro o bajo los troncos caídos, podemos emplear una luz que no genere más de un 2% de luz UVB.

Substrato: en la zona terrestre, podemos emplear gravilla de río, así como fibra de coco, musgo sphagnum, tierra de jardín sin químicos o turba mezcladas con una ligera parte de tierra arcillosa, mientras que en la zona acuática podemos usar arena o grava de río también.

Plantas: todas las que podamos, frondosas y con hojas grandes a ser posible. Recurriremos a plantas como diferentes especies de helechos, musgo, poto, menta, así como plantas acuáticas como la cola de caballo, la lenteja de agua o la anubia. Podemos, de igual forma, poner troncos en el agua, así como hojarasca seca, piedras planas o pedazos de corteza.

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Temperatura: necesitan una temperatura de entre 22-26 ºC, pudiendo reducirse por la noche hasta los 18 ºC. Podemos mantenerlo mediante un calentador de agua o una placa térmica por fuera del terrario. Suelen brumar durante los meses fríos, que duran de noviembre a Marzo, por lo que antes de brumarlas, debemos asegurarnos de que han vaciado los intestinos.

Humedad: necesitan una humedad elevada para poder mantenerse adecuadamente, pudiendo mantenerla a un 85-90%. Para ello, debemos mantener una amplia zona acuática, así como usar plantas naturales o rociar la zona terrestre con agua con frecuencia.

Dieta: son animales que pueden comer una amplia gama de invertebrados, así como vertebrados pequeños. Podemos variar la dieta con grillos, moscas de la fruta, tenebrios, ninfas de langosta, lombrices, caracoles pequeños, babosas o larvas de mosca soldado negra, las cuales atrapará con su lengua protusible. En el agua, también podemos ofrecerle pulgas de agua, gammarus vivo, artemia, gusanos tubifex y larvas de mosquito. Solo debemos darles de comer lo que vaya a comerse, y solo de dos a tres veces por semana.

Higiene: debemos vigilar el problema de los hongos y eliminarlos de forma inmediata. Al no tener pulmones, dependen de su piel para respirar. Para ayudarnos, podemos emplear un equipo de limpieza compuesto de colémbolos, isópodos (que también servirán de fuente de alimentos), así como gammarus o gambas de agua dulce.

PRECAUCIONES

-no están incluidas en ningún apéndice del CITES, aunque está incluida en la lista roja de la UICN y clasificada como »Preocupación menor». Aún así, necesitamos asegurarnos de que el criador a quien acudamos, nos puede acreditar que se trata de un ejemplar criado en cautividad.

-debemos tener mucho ojo con los hongos. MUCHO OJO, RECORDEMOS QUE NO TIENEN PULMONES.

Seguramente, cuando éramos pequeños, nuestro profesor nos contó que los anfibios respiraban por los pulmones y por la piel. Sin embargo, estoy convencidísimo de que nadie os contó que este animal respira única y exclusivamente por la piel. Pues ahora sabemos cómo mantener uno de estos ejemplares en cautividad. Nos vemos en la próxima, y recordad, la naturaleza esconde maravillas más allá de donde alcanza la vista


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