Encontronazos en la naturaleza

Buenos días. Bienvenidos una vez más a la siguiente publicación de Hórreo Jurásico. Hoy es miércoles de anfibios, y resulta que, aunque estemos a finales del verano, aún puede aparecer alguna que otra sorpresa.

La observación de anfibios en una zona de secano suele ser más recomendable cuando salimos de noche, y a pesar de que el río más cercano está a varios kilómetros del pueblo, pueden verse varios animalitos que viven en el agua en su fase larvaria.

Lo que estáis viendo en la foto es, posiblemente, uno de los anfibios más icónicos de la península. Se trata de un sapo común (Bufo bufo), y lo que le hace tan curioso es que es el anfibio más grande de Europa.

Gracias a su enorme tamaño, este animal es capaz de engullir presas muy variadas, aunque las principales suelen ser babosas, lombrices e insectos.

Esto le convierte en un controlador de plagas muy eficaz, y en algunas culturas simboliza la buena suerte.

Aunque es verdad que se le asocia también con la brujería y su veneno no le hace el favorito de la gente. Son varias las personas que, fruto del desconocimiento, mata a estos animales, y la contaminación y los atropellos son problemas que enfrenta cada año.

Por esta razón se pide no tocarlos ni matarlos (están protegidos por la ley). Para sacarlos de casa, lo más fácil es coger un cepillos un recogedor y sacarlo lejos, a un lugar seguro y oscuro. Podéis consultar más información sobre este animal en la entrada Bufo bufo.

Sin embargo, el sapo no es el único visitante que a veces me encuentro. Hay otra especie algo más desconocida que, comparada con el sapo común, sólo se ve en la península.

Lo que estáis viendo en la foto es un gallipato (Pleurodeles waltl) y es una salamandra que llama la atención por la curiosa habilidad que tiene de sacar una punta de cada una de sus costillas para defenderse. Yo lo he probado cuando lo cogí (no me quedó otra) y, aunque no duele, molesta un poco, pero nada más. Luego, es inofensivo.

Suele ser lento en tierra, por lo que su dieta está más reducida a escarabajos, gusanos, larvas y moluscos, aunque la gente que los cría en cautividad se las arreglan para que coman otras cosas. Podéis encontrar más información sobre este animal en la entrada Pleurodeles Waltl.

Así que recordad que estar en un sitio sin un cuerpo de agua cerca no es excusa para observar anfibios. La mayoría suelen vivir cerca del agua, pero para toda regla hay excepciones.

Son, además, indicadores biológicos de un ecosistema, por lo que su presencia suele indicar un entorno saludable. Así que cuidar de ellos, es cuidar de nuestro entorno. Nos vemos en la próxima, y recordad, la naturaleza esconde maravillas más allá de donde alcanza la vista.


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