¿Os hace una tortilla?

Reproducción 2

Buenos días. Si recordáis, en la última publicación, hablamos sobre los distintos métodos de reproducción que existen entre los reptiles y anfibios. Pues bien, es hora de separar cada uno de ellos.

Empezaremos por el que es, probablemente, el más conocido. Y si los reptiles y anfibios coinciden en algo es, a parte de otras cosas, que la mayoría se reproducen por huevos; es decir, son ovíparos.

Los huevos de los reptiles marcaron un antes y un después en la colonización de la Tierra, ya que esto permitió a los primeros reptiles desligarse del agua, en comparación con los anfibios.

Además de poner huevos con una cubierta gelatinosa, las larvas de los anfibios respitlran por branquias, por lo que dependen del agua para sobrevivir

Aún así, los reptiles aún enfrentan varios problemas en cuanto a huevos se refiere:

-En primer lugar, hay que tener en cuenta que la mayoría no cuida de sus huevos, por lo que el cuando las crías nacen, están a merced de los depredadores

Al no cuidar a sus crías, las tortugas de mar ponen muchos huevos (a veces, más de cien) para compensar la baja tasa de supervivencia de sus crías. Sólo una de cada mil llega a la edad adulta

-por otro lado, los huevos de reptil tienen una diferencia respecto a los de las aves. Si alguna vez habéis hecho huevos fritos, seguro que habéis visto una membrana que está por el interior del huevo de gallina. Esta membrana es la que permite respirar al embrión, y los huevos de reptiles no cuentan con ella. Por lo tanto, si el huevo se pone de una forma determinada, el embrión solo respirará por la parte que no está en contacto con el suelo. Si se le da la vuelta, morirá, por lo que hay que recogerlos con mucho cuidado

Tortuga marina poniendo huevos

-Otro dato curioso es la temperatura. Es cierto que los huevos de reptiles, igual que los reptiles y anfibios, dependen de la temperatura del entorno para desarrollarse, lo que convierte la ausencia de los padres en un problema serio. Sin embargo, también hay otro detalle, y es que el sexo del embrión dependerá de la temperatura con la que se incuban. Si, por casualidad, se incuban con temperaturas más suaves, suelen nacer más machos. Si las temperaturas son más altas, serán casi todo hembras.

Esto puede convertirse en un problema, sobre todo para animales que vivan en climas extremos

Los animales ovíparos suelen suponer un reto extra a la hora de mantenerlos en cautividad, especialmente, si nos tenemos que ocupar nosotros de sacar adelante a esos huevos. Sin embargo, muchas especies han logrado desarrollar estrategias muy extrañas que iremos viendo más adelante. Nos vemos en la próxima, y recordad, la naturaleza esconde maravillas más allá de donde alcanza la vista


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