Clasificación 22
Buenos días. Después de llevar a cabo la clasificación sobre los ofidios, toca hablar sobre el último tipo de reptiles que existen en el mundo. Debo empezar recalcando que no son muchas las especies disponibles para los aficionados, debido al monstruoso tamaño que alcanzan, si bien hay especies relativamente manejables (pero con muy mal carácter), y no dejan de despertar el interés interés el zoo. Hoy toca hablar sobre los arcosaurios.
Dentro de los arcosaurios, encontramos básicamente a los cocodrilos y caimanes. Se tratan de especies muy antiguas (dentro de esta familia se encuentran los antepasados de los dinosaurios, de ahí que reciban el apodo de «fósiles vivientes»), y pese a que mucha gente piensa que están relacionados con los saurios (hay que admitir que los cómics del lagarto Juancho no han ayudado mucho en ese tema) hay varias diferencias:
-Para empezar, los crocodilianos poseen una cola que no puede regenerarse. No almacenan grasa en ella, y la forma que tiene ayuda en la natación

-Los crocodilianos tienen un corazón dividido en cuatro cámaras (igual que el de los mamíferos y aves), a diferencia de los otros reptiles, que tienen sólo un ventrículo.
-No tienen lengua, y sus dientes sobresalen de su boca

-Tienen solo un pene, a diferencia de los lagartos, que tienen dos
-Su cuerpo está cubierto de osteodermos, por lo que no mudan de piel.
La mayoría de estos, como ya se ha mencionado, alcanzan un tamaño descomunal, siendo el cocodrilo de agua salada (Crocodylus Porosus) el más grande, con 8 metros de largo, una tonelada de peso y la mayor fuerza de mordida entre los animales terrestres (3700 psi)
Otro detalle que justifica su dificultad de comercio es que, si hay algo que les hace muy famosos, aparte de sus lágrimas, es su piel. Durante años, han sido cazados por su codiciada piel, lo que les ha puesto contra las cuerdas en el tema de la conservación. Es por esta razón que hoy, casi todas las especies se incluyen en el Apéndice 1 del Convenio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) para asegurar que los ejemplares adquiridos no proceden de la naturaleza, sino de cautividad.
También es importante conocer su psicología; se trata de reptiles muy inteligentes y territoriales, a los que hay que tratar con todo su respeto, pero de ese tema nos encargaremos próximamente. Nos vemos en la próxima, y recordad, la naturaleza esconde maravillas más allá de donde alcanza la vista